Después del «hucarán» que la reina Victoria creó en la sociedad del momento poniendo en valor algo tan simple como un ramo de flores con simbolismo, se fueron introduciendo nuevas tendencias y, con una muy buena maestra al frente, la hija de la reina Victoria no podía ser menos!
18 años después del enlace por amor de sus padres, la princesa Victoria introdujo el MIRTO en su ramo, una planta que simboliza el amor verdadero, la belleza, pureza y alegría.
Desconocemos el por qué eligió mirto, y es imposible preguntarla pero seguramente es por el bonito arbusto que la familia tiene en su residencia de la Isla de Wight. La reina Victoria recibió un ramo de mirto como obsequio de la abuela del príncipe Alberto durante una visita a Alemania. Encantada con la planta, decidió llevar un esqueje a Inglaterra y lo plantó en los jardines de Osborne House, su residencia de verano; la planta arraigó tan fuerte como el amor que se tenía la pareja y todavía continúa siendo uno de los arbustos más especiales de la finca.
Si por algo se caracterizan los ingleses es por sus tradiciones y esa importancia queda plasmada en las diferentes bodas reales británicas a lo largo de la historia, donde el mirto sigue siendo un símbolo de amor y unión en cada nueva generación.
Prueba de ello son las novias reales británicas quienes han mantenido esa costumbre tan familiar de introducir el mirto en el ramo del día de su boda, desde la reina Isabel II o Diana de Gales hasta las más actuales como la princesa Kate, Beatriz de York o Meghan.









